Palabras que empiezan por ñ no hay muchas que digamos, es seguramente la letra más temida del abecedario en lo que se refiere al Proyecto ...
Cuando cojo lápiz y papel pocas veces tengo idea de lo que va a salir, más que ponerme a dibujar algo que tenga en mente garabateo cosas que al rato van tomando forma para convertirse en algo concreto. El otro día empecé con pelusillas y orejas de gato que acabaron por volverse perros, o al menos eso es lo que a mi me parecen estas criaturas algodonosas que hoy os enseño.
Porque sí, las orejas son picudas y respingonas como las de los gatetes, pero el conjunto tiene un algo que me huele a perro. La tarde del martes dio para seis pelusas y no descarto seguir ampliando la familia, de momento tenemos hasta un perro cocinero, además, aproveché que hace poco rescaté a mi Turca del armario de los peluches para hacerla una protagonista más de las fotografías y acompañante de las ilustraciones.
La técnica es la que vengo empleando últimamente, dibujo a bolígrafo de gel negro y toques de color con lápices de colores acuarelables. La cajita de estos lápices forma parte ahora de mi pequeño tesoro, por muy simplón o chorra que sea el dibujo siempre me apetece darle un poco de color y pincel, definitivamente estoy obsesionada con los efectos acuarela.
¿Os parecen perros? Me ha costado caracterizarlos como tal porque al principio la idea era conseguir gaticos peludos (muy raro en mi, ¿verdad?) Igual realmente no son más que motas de polvo con ojillos y una cara adorable que ruegan que no les pases el plumero por encima.
¿Con cuál de todos os quedáis?
PD: Aunque he cambiado un poco los colores del blog la estructura y categorías siguen siendo las de siempre, además he incluido un índice de post en la barra lateral para que sea más fácil encontrar las cosas, ¡espero que sea todo de vuestro agrado! (;
Cuando cojo lápiz y papel pocas veces tengo idea de lo que va a salir, más que ponerme a dibujar algo que tenga en mente garabateo cosas qu...
El post de hoy viene directo de la pila de "pendientes", hace bastante tiempo que no publico una entrada personal y después de ver los odios confesables de Cristina (Disfrutando de la treintena) me picó el gusanillo de escribir algo parecido. Aquí va una lista de diez cosas precedida por una mini Elena gruñona, ¡grrr!
1. Que me pregunten cosas durante un examen: Me pone muy nerviosa que alguien empiece a cuchichear y a pedir respuestas en pleno examen, siempre me ha dado cosa copiar, pienso que me van a pillar y prefiero no intentarlo. El odio se triplica cuando al salir se cabrean porque no les has dicho nada.
2. El viento: No hay fenómeno meteorológico que me moleste más, prefiero la lluvia a mares o el calor bochornoso que el cierzo soplando en Zaragoza. Tampoco me gusta llevar abierta la ventanilla del coche por el mismo motivo, el olor que se queda en el pelo después de un día de ventolera es de las cosas más odiosas del mundo.
3. Que les salgan borras a los jerséis: Esas pequeñas pelotillas de lana vienen directas del infierno, tu jersey favorito puede convertirse en otro más que dejas abandonado al fondo del armario y que sólo te pones cuando no queda más remedio. Si encima las borras salen a la tercera vez que lo llevas, las ganas de prender fuego a la tienda donde lo compraste aumentan considerablemente.
4. No poder abrir con las llaves: Con las llaves de casa salvo que falle la propia cerradura no me cuesta mucho esfuerzo abrir, pero cuando me dejan las llaves de una casa ajena puedo estar más de cinco minutos sin conseguir abrir la puerta. Más de una vez me ha sorprendido el propio con cara de "¿cómo es que aún no lo has conseguido?".
5. Que algunos me consideren una fábrica de apuntes: "Elena, ¿me dejas los apuntes de penal del primer cuatrimestre?", dijo alguien que no ha venido a clase más de dos días. No me importa prestarlos a gente que asiste a clase y falta un día por lo que sea, pero cuando se han pasado el curso entero sin hacer nada y quieren que se lo des todo hecho me repatea.
6. Olvidarme de lo que he soñado al poco de despertarme: A pesar de que casi nunca recuerdo lo que he soñado, hay veces que me despierto maravillada por haber tenido un sueño digno de escribir una novela. Pienso en ello un rato y de repente, ¡puf! ni rastro del sueño, se va de mi mente tan rápido como ha venido.
7. Los mosquitos: En un principio no había incluido a los mosquitos en la lista, pero después de pasar una noche con uno de estos bichos susurrándome al oído me he dado cuenta de cuánto los odio. Pequeños vampiros que chupan la sangre y dejan de recuerdo un bulto enorme que pica no los quiero cerca, gracias.
8. Ir a desayunar y que hayan dejado un culin en la caja de leche: ¿Tanto cuesta echar en la taza tres gotas más y tirar el cartón? Poderosa pereza, mejor que lo tire el siguiente que desayune. Lo peor de todo es cuando se excusan con "era imposible que eso entrara en la taza, estaba ya hasta arriba".
9. Que me cojan cosas sin pedir permiso, y ya si no las devuelven es el colmo: Si quieres coger algo que no es tuyo primero pregunta, lo más probable es que te lo preste. Odio encontrarme cosas mías en otras casas, cosas que me desaparecieron de su sitio y ahora están tan ricamente en manos de otro desde hace tiempo, un hurto en toda regla.
10. Que los coches no paren en un paso de peatones: Si viene un coche a velocidad normal cruzo parándolo con la mirada. Ahora, si parece que está en una carrera de fórmula 1 prefiero no correr el riesgo y esperar a que pare, y si no lo hace tendrá mi odio de por vida.
Extra: Siguiendo en la línea anterior, odio que un coche te deje cruzar un semáforo cuando él lo tiene verde y tu rojo. Se me ha pasado por la cabeza que, justo en el momento en que este cruzando, el conductor pegue acelerón y me atropelle por "estar cruzando en rojo". Muy enrevesado todo, pero prefiero dejar que el tontorrón se quede parado hasta que yo lo tenga verde y cruzar entonces.
Extra: Siguiendo en la línea anterior, odio que un coche te deje cruzar un semáforo cuando él lo tiene verde y tu rojo. Se me ha pasado por la cabeza que, justo en el momento en que este cruzando, el conductor pegue acelerón y me atropelle por "estar cruzando en rojo". Muy enrevesado todo, pero prefiero dejar que el tontorrón se quede parado hasta que yo lo tenga verde y cruzar entonces.
Vaya de texto os he soltado, y eso que no pensaba extenderme mucho. De todas formas me he dejado muchas cosas por contar, queda algún que otro odio confesable por ahí que igual en un futuro puede ser objeto de una segunda entrega (;
¿Cuáles son vuestros odios confesables?
¿Cuáles son vuestros odios confesables?
El post de hoy viene directo de la pila de "pendientes", hace bastante tiempo que no publico una entrada personal y después de ve...
Cuando era pequeña, el último tramo hacia la piscina del pueblo era un camino estrecho con arbustos de lavanda a los lados y mi hermana y yo solíamos andar a toda prisa porque estaba plagado de abejorros. Igual por ese recuerdo a criaturas con aguijón, igual porque prefiero las cosas más suaves, hasta hace poco no me gustaba mucho el olor de estas flores. Ahora me encanta.
La cámara de fotos y las flores siempre han sido una buena combinación. Adoro los macros y los desenfoques, de modo que las flores a mogollón son como un imán para mi objetivo. El pánico a los bichos voladores se ha ido disipando con eso de "si no les haces nada no te van a atacar" y, aunque todavía me da un poco de cosilla que revoloteen muy cerca mío, me encanta inmortalizar abejas junto a la lavanda.
Que paséis un buen fin de semana, ¡besotes!
No, no me he vuelto loca, siempre he sido un poco chapuzas en la cocina y, por el momento, sigue siendo así. Esto es lo más parecido que he hecho a un post invitado, la receta y las fotografías no son mías sino de mi querida amiga Sandra, que enseguida me dijo que sí cuando le hablé de dedicar una entrada en mi blog a sus deliciosas cupcakes de vainilla, ¡gracias!
No me voy a enrollar mucho más, os dejo con Sandra y su fórmula mágica y completísima para crear estas ricochuras:
INGREDIENTES DE LOS CUPCAKES:
♥ 125 gramos de mantequilla (temperatura ambiente).
♥ 125 gramos de azúcar glass o extrafino.
♥ 2 huevos.
♥ 125 gramos de harina con levadura incorporada (también podemos usar harina normal e incorporarle la levadura al gusto).
♥ 2 cucharadas de leche (entera o semidesnatada).
♥ Algún tipo de saborizante o extracto de vainilla.
PREPARACIÓN DE LOS CUPCAKES:
Antes de empezar tengo que aclarar que estos pasos son para hacerlos a mano, lógicamente si tenéis la suerte de poseer una de esas maravillosas batidoras de repostería eléctricas, ¡mejor que mejor! Simplemente tendréis que ir incorporando los ingredientes en su orden y poco más.
¡Comencemos!
1. Para empezar, cogemos un bol grande y echamos la mantequilla. Aconsejo sacar la mantequilla una hora, o media hora antes de su uso. Es preferible no meterla en el microondas ya que si se pasa de temperatura, puede haber problemas con la masa.
2. Echaremos el azúcar glass y mezclaremos ambas cosas hasta que veamos que están bien unidas.
3. A continuación, batiremos los dos huevos y los iremos incorporando poco a poco a la mezcla. Es importante lo de incorporarlos poco a poco, ya que si los echamos de golpe se van a quedar muchos grumos en la masa y creedme que no es agradable encontrarse trazas de huevo en los cupcakes... Así que vamos echándolo poco a poco y removiendo muy bien para que quede toda la masa lisa y sin ningún grumo intruso.
4. El siguiente paso es la harina y la levadura. Como pone en los ingredientes, no es necesario gastar más dinero en harina con levadura incorporada. Simplemente echamos 125 g de harina y una cucharada o cucharada y media de levadura. Repito lo mismo que con los huevos batidos, incorporadla poco a poco y removed muy bien, si quedan grumos de harina la masa se agriará y no saldrá como es debido.
5. Cuando tengamos una masa homogénea y sin grumos, veréis que está algo espesa, por eso mismo incorporamos las dos cucharadas de leche y removemos bien. Esto va a hacer que quede una mezcla cremosa y muy apetecible.
6. También añadimos al gusto cualquier tipo de extracto de vainilla, chocolate, caramelo o saborizante que tengamos. Esto es al gusto, no es necesario echarlo, pero si es cierto que le da un sabor muy bueno al bizcocho del cupcake.
Por último, ponemos el horno a calentar 10 minutos a 180º, rellenamos los moldes de cupcakes hasta la mitad o un poco más (NUNCA HAY QUE RELLENAR COMPLETAMENTE EL MOLDE) y lo meteremos en el horno durante 15-20 minutos. Depende mucho de la potencia del horno, el mío es un abuelete y a veces tarda más en hacerse, por eso es bueno vigilar de vez en cuando con un palillo para ver si están ya cocidas.
Regla del palillo: Si pincháis un cupcake o bizcocho y el palillo sale limpio, está listo para ser sacado.
INGREDIENTES DE LA BUTTERCREAM:
♥ 75 gramos de mantequilla a temperatura ambiente.
♥ 2 cucharaditas de leche.
♥ 225 gramos de azúcar glass tamizado.
♥ 1 cucharadita de saborizante o extracto de vainilla.
♥ Colorante alimenticio.
♥ Decoraciones varias (opcional).
PREPARACIÓN DE LA BUTTERCREAM:
1. Como siempre, lo primero es coger un bol. Echaremos la mantequilla a temperatura ambiente, y tratamos de trocearla con el cuchillo o tenedor. Así hará más fácil el trabajo.
2. Incorporamos las 2 cucharaditas de leche (atentos al dato, CUCHARADITAS, no cucharadas como en el caso de la masa del bizcocho). Puede que parezca que no se van a unir en la vida la mantequilla y la leche, pero don’t worry, que es no importa.
3. Ahora echamos el azúcar, pasándolo por un tamizador o colador para que se suavice todo lo posible. Removed muy bien y cuando ya nuestro brazo no pueda dar más de sí, incorporamos el saborizante o extracto (opcional y al gusto).
4. El siguiente paso es el más divertido, ¡los colores! Todos sabemos que los cupcakes nos entran por el ojo y son tan cuquis precisamente por la decoración, así que hay que esforzarse al máximo para que queden lo más adorable posible. El colorante alimenticio lo podéis encontrar en cualquier supermercado, normalmente es un paquetito que trae tres botecitos de colores, rojo, azul y amarillo. En la parte de atrás de la caja aparece una tablita para guiaros con la mezcla de colores.
Cuando ya hayáis sacado los bizcochitos del horno, hayan reposado y estén totalmente fríos. Repito, TOTALMENTE FRÍOS, procederemos a la decoración. Aquí ya es ¡imaginación al poder!
Extended la buttercream encima del cupcake con un cuchillo o con una manga pastelera si eres más manitas, y poned encima lo que se os ocurra y quede bonito.
Espero haber sido lo suficientemente clara con todo, si alguna duda aparece por esas cabecitas solo tenéis que dejar un comentario o preguntarle a este gatito de terciopelo por mi twitter y os responderé encantada :)
¿No será por falta de detalles, eh? Si tenéis alguna duda o simplemente queréis decir hola, aquí os dejo el twitter de Sandra. Seguro que le hace muchísima ilusión que le mandéis fotos de vuestras cupcakes de vainilla :D
Otra vez más, mil gracias Sandra por revelar por aquí la fórmula secreta de tu especialidad repostera, algún día, por muy lejano que sea, le pillaré el truco al horno y podré decir con orgullo que se hacer cupcakes de vanilla, jijiji.
¡Un besazo, feliz semana!
No, no me he vuelto loca, siempre he sido un poco chapuzas en la cocina y, por el momento, sigue siendo así. Esto es lo más parecido que ...
Instagram se ha ido convirtiendo poco a poco en mi red social preferida, es un sitio perfecto para recopilar momentos del día a día en forma de imágenes y se me ha ocurrido hacer cada mes un resumen de las fotografías más especiales en forma de collage. Así publico un post un poco más personal y hago una valoración del mes en cuestión.
Junio no ha sido un mes de muchas fotos, he seleccionados las seis que mejor lo definen destacando principalmente el fin de semana pasado en una casa rural por el norte.
1. Me he animado a participar en la iniciativa de Carmen (milowcostblog) #micollagemolón. Muy resumidamente, la cosa va de que Carmen propone un tema y hay que subir a Instagram o a Twitter un collage relativo al mismo. Llegué tarde al color rojo, pero me he animado con los otros dos temas que le han seguido; el blanco y las flores.
2. Por otra parte, junio ha sido mes de estudio intensivo, días enteros frente a los apuntes compaginados con mi nueva adicción: la serie Mad Men. Si por aquellos días me dicen que iba a tener un verano libre de empollar no me lo creía, veía muy crudo aprobar una asignatura que me hacía la vida imposible y cuando me encontré con el cinco y pico casi me da un chungo de la alegría (;
3. No hay mejor forma de definir a junio que con la palabra helados. El calor invita a tomar algo fresquito después de comer o a media tarde (o en ambas ocasiones), y el helado y la sandía es lo que más me apetece. El descubrimiento del mes es el helado de mandarina, no lo había probado nunca y me ha sorprendido gratamente, a tres bolas o cuatro por ración poco me va a durar la tarrina...
4. No ha sido un mes de mucho dibujar, aunque hice a la chica con el perrete y un dibujo de Totoro para una amiga muy especial a la que le encanta.
5. El pasado fin de semana fue caluroso, verde y encantador. Como cada año, me fui de casa rural con la familia y esta vez visitamos una zona de Vizcaya, EL MOMENTO con mayúsculas del mes de junio sin ninguna duda (;
6. Por último, hace unos días me hice con un neceser gatuno del que me enamoré perdidamente en Primark. Ahí lo tengo en la mesita para contemplar su belleza, jajaja, ¿a qué es achuchable?
Y ahora... ¡bienvenido julio! Si veo que os gusta esta sección a principios de agosto volveré con un resumen mensual, seguramente un pelín más largo porque con las vacaciones da tiempo a hacer muchísimas más cosas y viajecitos ^^
¡Un besote, que tengáis un buen día!
Instagram se ha ido convirtiendo poco a poco en mi red social preferida, es un sitio perfecto para recopilar momentos del día a día en for...




























