Sentarse en el sofá con una amiga, de esas de toda la vida que cada vez ves menos y que quisieras ver más. Pasar las páginas de los libros ilustrados de magia, conjuros y dragones que con diez años estudiábamos con el entusiasmo de dos niñas que viven en un mundo mágico.
Cartas, dibujos, cuentos, frases bonitas, todo ello guardado en una caja de recuerdos que abrimos para volver por un rato a nuestra infancia. Nos sumergimos en los trozos de papel, en los "gracias por ser mi amiga y por dejarme sentarme contigo en el cole" y en las historietas extrañas que dibujábamos en los recreos.
Igual que merendar con los tuyos en la plaza de la ciudad, como preparar un regalo sorpresa imaginando la reacción de la persona que lo va a recibir. Como encontrarse por la calle a alguien que hace mucho que no ves, saltar las escaleras de dos en dos o correr en verano hacia un sitio libre donde dejar la bici.
¿No os pasa a veces que estáis demasiado absortos en la rutina y no os dais cuenta de los pequeños detalles? Menos mal que hay gente que se cruza por casualidad en un mal día y son capaces de darle la vuelta completamente.
Hoy me he con ganas de hacer todo lo que me alborota la cabeza, con ganas de seguir haciendo lo que hago, de estudiar, de escuchar música hasta que la batería del móvil haga plof, de tocar la guitarra hasta que me ardan las yemas de los dedos, de ponerme el jersey otoñal que me compré en rebajas y tengo sin estrenar y, sobre todo, de seguir disfrutando de esos pequeños detalles.
¡Feliz jueves!
Sentarse en el sofá con una amiga, de esas de toda la vida que cada vez ves menos y que quisieras ver más. Pasar las páginas de los libros ...















